03 diciembre 2012

La Doctrina Social de la Iglesia, una gran desconocida (Luis Fernando Zayas Satrústegui)


Desgraciadamente la Doctrina Social de la Iglesia es hoy una gran desconocida en la propia Iglesia y, en especial, por parte de los seglares que son los llamados en primer lugar a ponerla en práctica. Quizás esto explique la incapacidad, en muchas ocasiones de los católicos, para cristianizar el mundo. Con este artículo queremos contribuir a acercar la Doctrina Social de la Iglesia y hacerla más conocida.
¿Qué es la Doctrina Social de la Iglesia?
La Doctrina Social de la Iglesia “es el conjunto de enseñanzas que el Magisterio de la Iglesia Católica ha expuesto y urgido en la época contemporánea sobre la cuestión social”[i]. La Doctrina Social de la Iglesia nace de la vocación del Evangelio a iluminar la vida terrena del hombre. El compendio de Doctrina Social de la Iglesia nos recuerda, siguiendo las enseñanzas de la Centesimus Annus, que “no se puede orientar el mensaje cristiano hacia una salvación puramente ultraterrena, incapaz de iluminar su presencia en la tierra”[ii].
La Doctrina Social de la Iglesia nace, por tanto, del deber que tiene la Iglesia de predicar el Evangelio. Asimismo, es un derecho de la Iglesia ya que como institución tiene derecho a preocuparse por la promoción integral del hombre y proponerle un camino de vida acorde a su vocación y dignidad.
El fin  de la Doctrina Social de la Iglesia es que los hombres seamos capaces de interpretar las realidades en que vivimos y encontrar caminos adecuados para la acción[iii]. El adjetivo social no hace referencia sólo a las realidades económicas sino a todos los ámbitos de la convivencia humana: el derecho, la política, la economía, la familia, los medios de comunicación, la cultura,…

¿Qué no es la Doctrina Social de la Iglesia?
Como decíamos el fin de la Doctrina Social de la Iglesia es orientar la conducta de lo hombres. Por ello, conocedora de la complejidad y riqueza de la vida social, la Doctrina no cae en la tentación de las ideología de, en base a una concepción reduccionista del hombre y de la vida social, proponer soluciones estándar y universales. Por el contrario, la Doctrina Social proporciona “los principios de reflexión, los criterios de juicio y las directrices de acción”[iv], es decir, las herramientas con las que el hombre debe diseñar la respuesta en la situación concreta en la que vive.
La Doctrina Social, por tanto, no es una ideología, no es una tercera vía entre marxismo y capitalismo, no es tan poco un solución técnica.
¿De dónde bebe la Doctrina Social de la Iglesia?
La doctrina social de la Iglesia tiene dos fuentes la Revelación y la Razón. La Iglesia gran defensora de la razón, confía en la capacidad del hombre para conocer la realidad objetiva. Una realidad en la que existe un orden que el hombre a partir de su razón está llamado a descubrir. El hecho de que la Doctrina surja de la razón hace que sea una Doctrina dirigida no solo a los fieles, primeros destinatarios, sino a todos los hombres de buena voluntad. No es la fe un requisito necesario para aceptar y aplicar la Doctrina.
Sin embargo, esa razón, afectada por el pecado original es falible, de ahí que Dios haya dado al hombre una guía segura, la Revelación, en la que el hombre con la fe descubre sin posibilidad de error lo que él es, su vocación y su destino.
Razón y Revelación nunca se contradicen. La Iglesia depositaria de la Revelación obtiene gracias a ella un conocimiento más profundo y preciso del hombre y su vocación que transmite a través de su magisterio.
¿Qué principios inspiran la Doctrina Social de iglesia?
Los principios que inspiran la Doctrina son de carácter permanente y universal. Se dividen dos tipos primaros y secundarios. Los principios primarios hacen referencia a las realidades fundamentales.: Dios, Cristo, el hombre y la naturaleza.
El principio teológico afirma la existencia de Dios, su carácter trascendente, su acción creadora y providente. El principio cristológico afirma la divinidad de Cristo, su entrada en la Historia y la redención del hombre. El principio antropológico afirma la primacía del hombre sobre el orden material y en toda forma de convivencia, fundamentada en su naturaleza corpóreo-espiritual (cuerpo y alma) y en su vocación. El principio iusnaturalista reconoce la existencia de un orden natural, previo al hombre, establecido por Dios, que el hombre debe conocer y respetar.
De estos principios se derivan consecuencias para la vida social tales como: Dios debe ser el centro de la vida social, los hombres somos hermanos en Cristo (la consideración de la humanidad como una familia), el fin del hombre es la vida eterna, el hombre es el autor, centro y fin de la organización social, la leyes positivas deben respetar el orden natural…
A partir de estos principios primarios surgen los principios secundarios que la extensión de este artículo nos obliga simplemente a mencionar, sin posibilidad de desarrollarlos: el principio de solidaridad, el principio de convergencia en el bien común, el principio de subsidiariedad, el principio de participación, el principio de concepción orgánica de la sociedad, el principio de justicia social y el principio del destino universal de los bienes.
¿Obliga la Doctrina Social de la Iglesia?
En muchas ocasiones se tiene la equivocada idea de que la Doctrina Social no obliga, de que no es más que una propuesta que el fiel pueda aplicar o no y no es exactamente así. La Doctrina Social de la Iglesia forma parte de la enseñanza moral de la Iglesia, de la teología moral y como tal es “Magisterio auténtico, que exige la aceptación y adhesión de los fieles. El peso doctrinal de las diversas enseñanzas y el asenso que requieren depende de su naturaleza, de su grado de independencia respecto a elementos contingentes y variables, y de la frecuencia con la cual son invocados”[v]. Por tanto, no todo es opinable en la Doctrina Social.
La Doctrina Social de la Iglesia prioridad pastoral[vi]
Finalizamos este artículo con una invitación a conocer y profundizar en la Doctrina Social de la Iglesia para así ser aptos para construir un mundo verdaderamente cristiano y, por tanto, verdaderamente humano.
Mercede d’Aubarède Núñez-Iglesias
Luis Fernando Zayas Satrústegui

[i] J. L. Gutiérrez, Introducción a la Doctrina Social de la Iglesia, Ariel, Barcelona, 2001, p. 33.
[ii] Compendio de Doctrina Social de la Iglesia, 71 www.vatican.va
[iii] Compendio de Doctrina Social de la Iglesia, 7 www.vatican.va
[iv] Compendio de Doctrina Social de la Iglesia, 7 www.vatican.va
[v] Compendio de Doctrina Social de la Iglesia, 80 www.vatican.va
[vi] Compendio de Doctrina Social de la Iglesia, 7 www.vatican.va
http://www.websanjorge.es/wordpress/2012/12/la-dsi-una-gran-desconocida/