01 abril 2013

El programa de Gobierno de Francisco: salir a la periferia


Ante las más de 20.000 personas que asistieron ayer a su primera audiencia general de los miércoles, celebrada en la plaza de San Pedro del Vaticano, el Papa Francisco profundizó en su proyecto de Iglesia. Ésta debe ser pobre, como ya comentó a los pocos días de su elección, pero también abierta al mundo. Ha de evitar caer en la autorreferencia para lanzarse a la sociedad y desarrollarse entre las personas. Para ello, los cristianos deben seguir a Jesús, quien «no tiene casa porque su casa es la gente, somos nosotros». La misión de Cristo, comentó, es «abrir a todos las puertas de Dios» y ser una «presencia del amor de Dios» entre los hombres.
Son precisamente estos días de Semana Santa un tiempo propicio para que los católicos «abran las puertas» de sus corazones, de «sus vidas» y de «sus parroquias». «¡Qué pena tantas parroquias cerradas», lamentó Francisco, quien también invitó a los movimientos y a las asociaciones a «salir al encuentro» de otros para llevarles la «luz y la alegría» de la fe católica. «¡Hay que salir siempre!», enfatizó.

Seguir a Jesucristo, comentó en otra parte de su catequesis, consiste en «aprender a salir» de uno mismo para dirigirse a las «periferias de la existencia» sin esperar a que sea el prójimo quien inicie el acercamiento, la misma idea que planteó en las congregaciones generales cuando expuso su perfil del Papa que esperaba, un texto que hace unos días dio a conocer el cardenal Terrazas. En ese momento se refirió a la necesidad de que la Iglesia saliera «de sí misma» y dejara de tomarse como única referencia para analizar las dificultades a las que se enfrenta. «Debemos movernos nosotros primero hacia nuestros hermanos y hermanas, sobre todo los más alejados, aquellos que están olvidados, aquellos que tienen más necesidad de comprensión, de consolación, de ayuda. ¡Hay tanta necesidad de llevar la presencia viva de Jesús misericordioso y rico de amor!».

Una homilía en italiano

Al explicar el sentido de la Semana Santa, el Papa subrayó que es el momento para «entrar en la lógica de la Cruz», que no es sólo «dolor» y «muerte», sino sobre todo «amor» y entrega. Ahondando en que los fieles deben «salir» de sus espacios de confort para dar a conocer el evangelio en los márgenes, pidió Francisco que se abandone una forma de vivir la fe «cansada y rutinaria» y que se venza la «tentación de cerrarse en los propios esquemas que terminan por cerrar el horizonte de la acción creativa de Dios».
No hay más que seguir el ejemplo de Dios, quien «salió de sí mismo para venir en medio de nosotros». «Puso su tienda entre nosotros para traernos su misericordia que salva y dona esperanza», dijo el Papa en su alocución, en la que utilizó sólo la lengua italiana.
Si los fieles quieren seguir a Jesús y reconocerse en Él, «no deben contentarse con permanecer en el recinto de las 99 ovejas»: deben buscar a la «oveja perdida, a la más lejana», remachó. También recordó en su catequesis a Benedicto XVI y pidió que cesen las hostilidades en República Centroafricana.
Por otro lado, ayer el director del Centro Televisivo Vaticano, Dario Vigano, reveló las palabras con las que el cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio aceptó ser Papa con estas palabras: «Soy un gran pecador, confiando en la misericordia y en la paciencia de Dios. En el sufrimiento, acepto».
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