Carta semanal del obispo de Terrasa, monseñor Josep Angel Saiz Meneses, correspondiente al domingo 7 de agosto de 2011
La vida toda ella es una peregrinación y los jóvenes cristianos, en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), se hacen peregrinos por los caminos del mundo que se dirigen hacia la casa del Padre. En este peregrinar, la JMJ, que ya tenemos en puertas, es un momento significativo de pausa, de encuentro, de compartir sereno, es como un alto en el camino.
Es como “una fuerte experiencia de fe y de comunión, que les ayudará a afrontar las preguntas más profundas de la existencia y a asumir responsablemente el propio lugar en la sociedad y en la comunión eclesial”. Estas últimas palabras son del beato Juan Pablo II, el creador de las JMJs y están tomadas de la carta que él mismo envió al Seminario sobre las JMJs celebrado en mayo de 1996 en el santuario mariano polaco de Czestochowa.