Pero ¿qué es un papa? Interesa aclararse, porque en un mundo que ya no es cristiano (Peguy dixit) las imágenes más peregrinas pugnan por clavarse en nuestra mente y la confusión avanza. A uno le recorre casi un escalofrío de emoción cuando descubre, por ejemplo en las páginas del libro-entrevista Luz del mundo, la conciencia que Joseph Ratzinger tiene del ministerio de Pedro.
Dice, entre otras cosas, que Stalin tenía razón al ironizar sobre las divisiones que el papa no tiene para influir en el mundo. "Tampoco posee una gran empresa en la que todos los fieles de la Iglesia fuesen sus empleados o subordinados". Y prosigue, "por un lado es un hombre totalmente impotente, por otro tiene una gran responsabilidad... es el responsable de que la fe que mantiene unidos a los hombres sea creída, que siga estando viva y que permanezca intacta en su identidad". Y entonces, inmediatamente añade: "Pero sólo el mismo Señor tiene el poder de mantener a los hombres en la fe".
En otro momento reafirma su vieja idea de que ser Vicarius Christi implica ejercer una especie de "contrapoder respecto al poder del mundo", pero nunca en ejercer forma alguna de dominación... Y recuerda que el Primado del papa se desarrolló en los primeros siglos del cristianismo como "primado del martirio". Por cierto, Joseph Ratzinger considera que eso, que tal vez nos espanta, fue algo providencial para la libertad de la Iglesia y para la conformación del ejercicio del ministerio petrino.