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01 marzo 2013

Pero ¿qué es un papa?, por José Luis Restán


Pero ¿qué es un papa? Interesa aclararse, porque en un mundo que ya no es cristiano (Peguy dixit) las imágenes más peregrinas pugnan por clavarse en nuestra mente y la confusión avanza. A uno le recorre casi un escalofrío de emoción cuando descubre, por ejemplo en las páginas del libro-entrevista Luz del mundo, la conciencia que Joseph Ratzinger tiene del ministerio de Pedro.

Dice, entre otras cosas, que Stalin tenía razón al ironizar sobre las divisiones que el papa no tiene para influir en el mundo. "Tampoco posee una gran empresa en la que todos los fieles de la Iglesia fuesen sus empleados o subordinados". Y prosigue, "por un lado es un hombre totalmente impotente, por otro tiene una gran responsabilidad... es el responsable de que la fe que mantiene unidos a los hombres sea creída, que siga estando viva y que permanezca intacta en su identidad". Y entonces, inmediatamente añade: "Pero sólo el mismo Señor tiene el poder de mantener a los hombres en la fe".

En otro momento reafirma su vieja idea de que ser Vicarius Christi implica ejercer una especie de "contrapoder respecto al poder del mundo", pero nunca en ejercer forma alguna de dominación... Y recuerda que el Primado del papa se desarrolló en los primeros siglos del cristianismo como "primado del martirio". Por cierto, Joseph Ratzinger considera que eso, que tal vez nos espanta, fue algo providencial para la libertad de la Iglesia y para la conformación del ejercicio del ministerio petrino.

01 noviembre 2012

Mendigos del sentido de la vida, por José Luis Restán


El ciego Bartimeo, mendigo a la orilla del camino, desea recuperar la vista y grita a Jesús que pasa. Benedicto XVI ha tenido la audacia de compararlo a la situación de tantos hombres de nuestra época que han perdido la luz de la fe y como consecuencia no saben ya situarse en el mundo. Como diría André Malraux, "no existe ningún ideal por el cual podamos sacrificarnos, porque de todos conocemos la mentira, nosotros que no sabemos qué es la verdad". Es interesante este binomio entre la fe y la luz que el Papa desarrolla consciente de que nuestra cultura dominante sitúa precisamente la fe en "el lado oscuro", en la subjetividad que no admitiría contraste ni verificación racionalmente compartida.
 
El mundo occidental, antaño plasmado por la fe, se ha llenado de "Bartimeos", y alguna responsabilidad nos toca también a nosotros, los cristianos. Pero precisamente a partir de la experiencia de esta oscuridad, de este vacío, puede surgir la nostalgia de una mirada diferente. Como subrayaba la homilía de apertura del Año de la Fe, "en el desierto se vuelve a descubrir el valor de lo que es esencial para vivir; así, en el mundo contemporáneo, son muchos los signos de la sed de Dios, del sentido último de la vida, a menudo manifestados de forma implícita o negativa". 

01 marzo 2012

Verdaderamente hizo época, por José Luis Restán


Me pasó como un relámpago al conocer la noticia. Era una frase de las últimas páginas del libro Jesús de Nazaret de Joseph Ratzinger, aquella en que habla de esa "venida intermedia" del Señor (entre Belén y la Gloria definitiva) que adopta múltiples modalidades. Pero hay algunas, advierte el Papa, "que hacen época". Se refiere al impacto de algunas grandes figuras a través de las cuales Cristo entra de nuevo en la historia "haciendo valer de nuevo su palabra y su amor".
 
La noticia era la petición presentada al Arzobispo de Milán por el Presidente de la Fraternidad de Comunión y Liberación, Don Julián Carrón, para que se abra la causa de canonización de Monseñor Luigi Giussani. Hacía exactamente siete años de su fallecimiento, que providencialmente coincidió con la fiesta de la Cátedra de San Pedro, que él consideraba como lugar de la última paz para todo fiel cristiano. También para él, cuya aventura no le ahorró travesías agitadas en los mares de la Iglesia de su tiempo.
Creo estar seguro de que no es pasión de hijo. Fue Benedicto XVI en el inolvidable encuentro con cincuenta mil miembros de CL en la Plaza de San Pedro quien sintetizó de este modo la obra de Don Giussani: "El Espíritu Santo ha suscitado en la Iglesia, a través de él, un Movimiento, el vuestro, que testimoniara la belleza de ser cristianos en una época en la que iba difundiéndose la opinión de que vivir el cristianismo era algo arduo y agobiante... trabajó entonces por volver a despertar en los jóvenes el amor a Cristo, "camino, verdad y vida", repitiendo que sólo Él es el camino hacia la realización de los deseos más profundos del corazón del hombre, y que Cristo no nos salva prescindiendo de nuestra humanidad, sino a través de ella".

27 julio 2011

Los jóvenes y el corazón, por José Luis Restán

Un estudiante de un instituto madrileño polemiza agriamente con su profesor que anuncia a la clase un examen para el lunes siguiente. "Profesor, tú no puede poner examen el lunes, los fines de semana son nuestro tiempo y lo necesitamos para descansar". Una semana después, este alumno participaba en una manifestación convocada por el colectivo "Jóvenes sin futuro", que reclamaba al "Sistema", "Casa, curro y jubilación". La manifestación acabó con fuertes enfrentamientos con la policía.   
 
Un joven estudiante de Políticas hace campaña en su Facultad para que sus compañeros se trasladen a la acampada en la Puerta del Sol. Se dice anarquista y profesa en voz alta que acude allí porque al fin va a poder llevarse a cabo "la revolución". Al cabo de unos días ha tornado a clase, y una compañera con la que había polemizado duramente le pregunta por qué abandonó la acampada. "Porque aquello no es la revolución, estoy harto y desencantado". La compañera le pregunta en qué debería consistir entonces su ansiada revolución, y él responde: "no lo sé, tiene que ser algo que tenga que ver conmigo, que empiece dentro de mí".

05 enero 2011

Los jóvenes peregrinos, por José Luis Restán

La Iglesia ha renacido en las almas de los más de diez mil jóvenes españoles que, saboreando la Jornada Mundial de la Juventud del próximo mes de agosto en Madrid, han celebrado durante estos días, en Santiago de Compostela, un encuentro de Peregrinaje, y han participado en las catequesis y celebraciones sacramentales destinadas a ganar el Jubileo en este año Santo Jacobeo.

Nuestro campo es el mundo, por José Luis Restán

No es asunto sólo de España, aunque aquí lo estemos viviendo con inquietante vigor. Cuando la hostilidad aprieta sale a relucir lo mejor de la cosecha de la Iglesia, pero también se incuban algunos de sus oscuros fantasmas. Curiosa paradoja que describió con tiralíneas el llorado Henri de Lubac en su prodigiosa Meditation sur l’Eglise.
Seis años de política laicista agresiva y discurso cultural contra la tradición cristiana nos han podido servir para profundizar en la fuente de nuestra fe, nos han podido señalar dónde radica la esperanza que no defrauda y cuál es la victoria cotidiana que ningún poder nos puede arrebatar. Nos han podido hacer más humildes y sencillos, más creativos a la hora de la misión. Pero también nos han podido encerrar en el laberinto de nuestras propias ilusiones, nos han podido encastillar en la ciudadela asediada, han podido cultivar en nosotros una suerte de humor pendenciero y una dialéctica de combate que conducen inevitablemente a la esterilidad y la amargura. Depende de la razón, nutrida y purificada por la fe o autosuficiente incluso cuando se proclama tan católica. Y de la libertad, educada y verificada en la pertenencia a la Iglesia o entendida como coartada para nuestro propio proyecto, aunque se titule eclesial, por supuesto.