Lo primero que emerge inmediatamente es que se camina como se vive. Lo cual, desde el punto de vista educativo, es estupendo porque te permite verte en acción y ver en acción también a los chicos, de un modo más claro, sin las dobleces y ambigüedades. La dificultad de seguir a alguien, un cierto individualismo (yo camino sin mirar a los que tengo al lado y a sus dificultades), en algunos una cierta resistencia al asombro, el no dejarse sorprender por algo que está fuera de ti cuyo síntoma patente es el uso afanoso e inconsciente de MP3 y móviles.